Con Salud Integral

Yoga en casa

A estas alturas, el yoga no es ni una disciplina esotérica ni misteriosa, ni hemos de ser iniciados por venerables maestros en duras pruebas ascéticas para practicarla.
El yoga es un regalo, un extraordinario regalo para todos, sin dueños ni secretos. Y todos podemos beneficiarnos de algunos de sus magníficos efectos, en casa, sin más. Basta con aprender unas cuantas posturas o asanas y practicarlas un cuarto de hora antes de dormir, por ejemplo.
Es obvio que hemos de tener el debido cuidado y no forzar nuestro desentrenado cuerpo, pues de lo contrario podemos lesionarnos.
También está claro que no podremos realizar posturas avanzadas sin la debida enseñanza. Con un profesor, el avance será más profundo y rápido. Pero a los que no están motivados o no tienen la oportunidad de aprenderlo más detalladamente, también pueden beneficiarse del yoga en su propia casa.

¿Cómo?

Te puedes imaginar que llegas a casa tarde, cansado, hambriento y de mal humor, después de un duro día en el trabajo (seguro que no tienes que forzar mucho tu imaginación…). Deseas que tus tareas caseras se acaben, cenar, poner el televisor, ver el programa que sea y olvidarte del día y del estrés. Luego irte escurriendo a la cama, después de haber desconectado del día con una película o similar.
Nos damos cuenta de la cantidad de horas que dormimos, pero no de su calidad. Ésta depende mucho del estado en el que nos acostamos, de lo que hemos ido acumulando a lo largo del día. Si hemos acumulado estrés y tensión, con sus correspondientes respuestas biológicas y hormonales, no es extraño que nuestro sueño sea de mala calidad y nos levantemos más cansados de lo que nos acostamos.
Esta pequeña sesión de yoga casero, esos 15 ó 20 minutos, pueden ayudar mucho con esa recuperación, con ese descanso, con ese permitir a nuestro cuerpo que recupere el equilibrio que el estrés intenso le roba.
Se puede conseguir con unas simples posturas. El beneficio de los asanas o posturas del yoga no depende de lo complicadas o incómodas que sean, sino sus demostrados y profundos efectos, multiplicados por la atención al cuerpo.

¿Qué hace falta?                              

"Un gramo de práctica vale más que una tonelada de teoría."
Proverbio

Muy poco: una esterilla o alfombra donde realizar los ejercicios, y un pequeño espacio despejado donde hacerlo. Conocer unas cuantas posturas, sobre todo, aquellas que sabemos nos pueden hacer mejor. Hemos de ver qué parte del cuerpo es más vulnerable al estrés; todos tenemos una: la zona lumbar, el cuello, el estómago, la cara, etc. Nos harán mejor aquellas posturas que trabajen nuestros puntos negros. Y practicar, todos los días, o cuando nos sea posible. Es sorprendente el efecto de unos pocos minutos con constancia.

Tal vez practicando nos animemos a aprender más en este fabuloso camino del yoga.

En este enlace tienes unas posturas para empezar tu práctica en casa.

 

Jose Bravo

Psicólogo colegiado (M-23477), Monitor de Yoga, Pilates y Chi Kung

 

Más información sobre el Yoga:

Beneficios del Yoga - Clases de Yoga en Madrid

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