Con Salud Integral

Lo que no es salud integral

“Me cansé,

del budismo zen de la tele”

Joaquín Sabina (Con lo que eso duele)

Como sabemos, tenemos grandes capacidades para intentar montar un negocio de cualquier cosa
(el que tenga dudas, puede visitar Lourdes, o cualquier otro lugar “sagrado” de oriente u occidente).
La  búsqueda de la salud integral no es menos y se pueden ver, junto con numerosas técnicas y métodos de extraordinaria valía como el yoga, chi kung, pilates, meditación, etc. otros muy dudosos que se intentan colar en el mismo saco.
Desde la astrología, las limpiezas del aura o la curación con miles de distintos elementos, existen numerosas técnicas muy llamativas y espectaculares.
Por supuesto que no trato de tirar por tierra estas técnicas, algunas interesantes y otras, la mayoría en mi opinión, muy dudosas y con objetivos más dudosos aún.
Lo que creo conveniente es que se comprendan las diferencias entre esto y las técnicas que proponemos:

  1. Todas las técnicas propuestas aquí están fundamentadas tanto por la práctica de muchas personas, como por la investigación que ha demostrado sus efectos saludables. En estas otras técnicas, en cambio, existe escasa o nula fundamentación, basandose más en lo que desconocemos o nos asusta, que en lo que sabemos.

  2. Otra diferencia es que las técnicas aquí propuestas no exigen creer en nada. Al revés, invitan a informarse y probar por uno mismo si estos efectos beneficiosos de los que se habla ocurren en uno mismo. Por contra, las técnicas que digo, no pertecen a este ámbito,  promueven creer en ellas y sus misteriosas formas de funcionamiento. Es más, sus efectos, cuando los tienen, se basan en gran medida, en mi opinión, en el conocido efecto placebo, esto es, la capacidad de autocurarse cuando se cree que algo esta curándote. No hay nada malo en recurrir a esa fuerza, si bien, es algo distinto a lo que proponemos aquí.

  3. En las técnicas que proponemos, el poder lo tiene la propia persona: de seguir la técnica, de estudiar su funcionamiento y, con ayuda o sin ella, trabajar para su propio bienestar. En cambio, en estas otras, el poder lo suele tener finalmente quien las ejecuta: el pitoniso, curandero o similar. No dudamos de que hay personas con poderes curativos, pero tampoco dudamos de la importante cantidad de “engañabobos” y aprovechados que se reparten por el mundo.

No es salud integral

Por otra parte, tampoco es desdeñable el cómo distintos grupos sectarios o sectas destructivas utilizan estos reclamos para reclutar adeptos. Es fácil encontrar folletos del tipo de “aprende a meditar”, “viajes cósmicos”, “el yoga curativo” o similares que esconden verdaderos delincuentes, lobos con piel de cordero,  intentando aprovecharse del auge de estas técnicas y la confianza de algunas personas. Por supuesto que la mayoría de los grupos de este tipo son sanos y de confianza, pero muchos otros no. Algunas preguntas a plantearse si estás interesado en ir a alguna conferencia de algún grupo o alguna propaganda pueden ser:

¿Qué parece pretender con la publicidad: atraer el mayor número de gente u otra cosa?
¿Está asociado a alguna entidad conocida: centro de yoga, fundación, etc.?
¿Quién va a dar la charla o dirige el grupo? ¿qué podemos encontrar de él por Internet?

Y en la charla, podemos seguir con nuestro espíritu crítico:

¿Qué parecen pretender: que crea en algo, que tenga determinadas emociones, o simplemente mostrarme algo?
¿Intentan que crea en lo negativo que son los demás para mí: familia, pareja, amigos, sociedad, de forma insistente?

Hay un grupo de riesgo, de “buenos clientes” para las sectas, las personas que sufren intensamente, ya sea por soledad, por alguna dificultad emocional, un problema familiar, o que están pasando por un momento delicado en su vida. En estos casos, hay que extremar el cuidado y buscar las pertinentes soluciones. El desarrollo personal es una extensión de la salud, no un sustituto.
Hay quien, sin haber profundizado en ello, cree que la meditación, por ejemplo, es una especie de rito religioso o que sus efectos son misteriosos o esotéricos. Nada más lejos de la realidad.
Lo que aquí estamos proponiendo está detallada y profundamente estudiado y contrastado.
El yogui no tiene nada de mago ni adivino, y la meditación está tan cerca de la astrología o la levitación como Tailandia de Alpedrete.

 

Jose Bravo

Psicólogo colegiado (M-23477), Monitor de Yoga, Pilates y Chi Kung

 

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