Con Salud Integral

¿Qué es la meditación? flores

¿Dejar la mente en blanco? ¿Concentrarse en algo?¿Imaginarse algo intensamente?...
Y ¿por qué hacerlo? ¿Es esto un rito religioso? ¿Un ejercicio espiritual? ¿O una poderosa terapia? ¿Están demostrados sus efectos? ¿Es una forma de relajarse o es algo más?

Muchas preguntas y prejuicios aparecen a quien no se ha acercado a lo que significa meditar, más allá de su acepción occidental de “pensar detenidamente en algo”.
Voy a intentar con este artículo mostrar con sencillez qué es y para qué vale la meditación.

 

¿Qué es la meditación?

Podemos definir la meditación como una forma de trabajar con nuestra propia atención, con nuestra mente y con nuestros patrones de pensamiento. Este método también nos permite trabajar con nuestra propia personalidad, que podríamos considerar como “el color del cristal” a través del que vemos lo que nos rodea y a nosotros mismos, aquello que nos hace ver la vida tal y como la vemos.

La atención es un foco

"La facultad de dirigir deliberadamente nuestra atención errante, una y otra vez, constituye el fundamento mismo del juicio, el carácter y la voluntad. Nadie puede ser dueño de sí mismo si carece de ella."
William James (1890)

Si nos fijamos en nuestra atención, vemos que es un foco, una luz que se fija en una cosa particular a cada momento. Por ejemplo, si leemos un libro, nuestra atención se absorbe en el contenido de ese libro, dejando el resto de los estímulos en un segundo plano. Si, en cambio, caminamos por la calle, nuestra atención fluctúa entre los diferentes estímulos externos (semáforos, coches, otras personas, etc.) e internos (sensaciones de frío o calor, sentido del equilibrio, pensamientos diversos, etc.).

Desde hace varios miles de años se sabe, sobre todo en Oriente, la enorme utilidad terapéutica de entrenar nuestra atención y saber manejarla, evitando que la distracción y la inercia nos conduzcan.
Si tenemos escaso control sobre nuestra atención, podemos decir que gran parte de nuestros pensamientos y, por extensión, de nuestras emociones, están dominados por:

  1. El exterior, por los estímulos que nos llegan, a veces excesivos o nocivos.

  2. Por nuestra sombra o conjunto de traumas que todos, en mayor o menor medida, arrastramos.

  3. Por la propia naturaleza de la mente, que como una herramienta potente que es, se convierte en muy peligrosa y dañina si se utiliza mal. Tan importante resulta saber pensar como saber dejar de hacerlo.

“Ser incapaz de dejar de pensar es una enfermedad terrible, pero no nos damos cuenta de ella porque casi todo el mundo la sufre y se considera normal.” 
Eckhart Tolle- Practicando el poder del ahora

¿Las cosas son como son?

Según la famosa frase del Talmud: “No vemos las cosas como son sino como somos.” no vivimos en la realidad, más bien vivimos en nuestra propia realidad, más o menos fiel a la realidad objetiva. Vivimos a través de nuestras ideas, traumas, conceptos, prejuicios, emociones, e interpretamos la vida desde ese punto de vista o idiosincrasia.

Si tenemos mayor control sobre nuestra atención, podremos dejar de ser esa continua corriente de pensamientos automáticos y todopoderosos y acercarnos a experimentar de una forma más fiel y más racional nuestra vida.

Pongamos un ejemplo:

Imaginemos una persona que ha sufrido malos tratos y ha vivido en un ambiente muy negativo en su infancia. Es muy probable que de mayor tenga importantes traumas (la sombra de la que hablaba antes), y su forma de ver la vida tenga mucho que ver con su mala experiencia. Quizá vea la vida como un lugar muy hostil donde “o cazas o te cazan”, y actúe según su forma de pensar. Tal vez causará un gran daño a los demás y a sí mismo. Incluso, en su sufrimiento y en el punto ciego en el que nos metemos con la emociones negativas, defienda su forma de ser “es que así soy yo”, plenamente identificado con lo peor de sí mismo: el trauma y el dolor.
Esta persona tendrá tendencia a sentirse rechazada, rememorando inconscientemente sus traumas, a defenderse enérgicamente, con la consecuencia de ser más rechazada, a reaccionar de forma impulsiva, como lo hace el carácter duro de una persona con mucho dolor acumulado.
Sólo si esta persona empieza a ver que eso es solo una parte de él y no él mismo, podrá ir más allá de su dolor y mejorar. Por otra parte, esta persona también tendrá acceso a un gran despertador, como es el dolor personal, que bien utilizado, puede reportarle muchos  beneficios.

Identificados con la mente

Estamos completamente identificados con nuestros pensamientos y representaciones, hasta el punto de creernos que solamente somos eso. Pero si cedemos toda nuestra vida a nuestros pensamientos, esta parte de nosotros crecerá tanto que inundará literalmente toda nuestra vida. Podemos decir entonces que es nuestra mente la que gobierna nuestra vida. Esto es peligroso, como ilustra el famoso cuento indio:

“Una mujer aquejada de mucho sufrimiento quiso pedir consejo a un hombre anciano y sabio y así pasar al menos unas vacaciones más tranquilas. La mujer quería recibir alguna técnica para emplear y relajarse. Ante la petición, el anciano le dijo que su recomendación era sencilla: debía permitirse pensar en cualquier cosa menos en una: elefantes. La mujer quedó algo sorprendida por tan extraña técnica, pero la siguió.
Al terminar sus vacaciones volvieron a verse. El anciano le preguntó qué tal le había ido con la técnica. Ella contestó que fatal; cuanto más intentaba evitar pensar en elefantes,  menos podía hacerlo: elefantes al levantarse, al comer, por la mañana, elefantes por la noche, elefantes, elefantes...”

Exactamente eso es el pensamiento descontrolado, la mente salvaje, con la que en mayor o menor medida, convivimos todos. Y lo sabemos bien los terapeutas, pues en las dificultades emocionales está este principio: basta que tengas miedo a algo para que no deje de pasarte. ¿Tienes miedo a ponerte nervioso ante esa chica que te gusta? Te pondrás como un flan. Basta que intentes no deprimirte para que empieces a sentirte mal.
En psicología se le ha llamado a esto “profecía autocumplida”.
¿A esa parte de nosotros le queremos dar el control de nuestra vida?

“No somos afectados por los acontecimientos, sino por la opinión que tenemos de ellos.”
                                                                                                                                             Epicteto

¿Están demostrados sus efectos?

Numerosos estudios y experimentos demuestran con rotundidad los extraordinarios efectos de la meditación. Podemos destacar:

  1. Proporciona una profunda relajación y entrena para que ésta sea más accesible.

  2. Mejora el sistema inmune y la defensa contra enfermedades.

  3. Mejora el carácter y las relaciones sociales.

  4. Mejora la salud emocional, física y social.

  5. Aumenta la autoestima y combate las emociones negativas, aumentado las positivas.

  6. Mejora el dolor en las enfermedades psicosomáticas.

  7. Mejora el aspecto en general.

  8. Un largo etcétera

Por supuesto que la meditación es una herramienta y no una panacea que lo arregla todo, si bien una herramienta muy poderosa.

¿Para quién sirve?

Para todo el mundo. No es un invento para monjes o personas con mucho tiempo libre. No está destinada en exclusiva para sanos ni para enfermos. Es una herramienta para quien tenga la decisión de mejorar su vida y acercarse a esa salud integral de la que estamos hablando. Requiere tiempo y esfuerzo, pero es una inversión que realmente da unos frutos que merecen la pena.

“Todo está dicho, pero nada está hecho”
Proverbio oriental

Jose Bravo

Psicólogo colegiado (M-23477), Monitor de Yoga, Pilates y Chi Kung

 

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