Con Salud Integral

Técnicas de relajación

Se dice que la relajación es la “aspirina de la psicología”, es una ayuda para cualquier problema, ya que sabemos que el estrés y las emociones negativas son, o bien la causa, o bien empeoran cualquier patología.

Si el estrés sin control es una puerta abierta a la enfermedad y las emociones negativas, se puede decir que la relajación es su antítesis, un acercamiento a la salud y a las emociones positivas. Por supuesto que tampoco es una panacea capaz de arreglarlo todo, pero sí una herramienta a considerar, con un fuerte potencial benéfico.

Algunas técnicas de relajación:

Hay numerosas técnicas, con muchos efectos comunes entre ellas y algunos diferentes, según el método.
Según el problema o el propósito, se puede practicar una u otra, aunque tienen muchos efectos comunes. Todas carecen de contraindicaciones o efectos secundarios, aunque se recomienda irlas practicando paulatinamente, pues nuestro cuerpo está poco acostumbrado a ello y, en ocasiones, muy tenso y bloqueado.ola

Algunas de las más conocidas son:

  1. Relajación muscular progresiva (de Jacobson): esta es una técnica muy sencilla, inventada por el doctor E. Jacobson a principios del siglo XX. Es fácil de aprender y de utilizar, con buenos resultados, sobre todo para los dolores musculares y para la ansiedad no demasiado arraigada. Consiste en entrenarse en apreciar la diferencia entre tensión y relajación en las diferentes partes o músculos del cuerpo. Aquí proponemos un ejemplo de la relajación muscular progresiva de Jacobson.

  2. Ejercicios de respiración: Los ejercicios de respiración se han utilizado para mejorar la salud y combatir el malestar y los problemas psicosomáticos desde hace milenios. Proporcionan numerosos y profundos beneficios, entre ellos una profunda sedación del sistema nervioso. Además, purifican el cuerpo, masajean el abdomen o centro vital, combaten el dolor de espalda y muscular, oxigenan el cuerpo y el cerebro, combaten el neuroticismo (la tendencia a sentirse mal por cualquier razón o sin razón), reducen la ansiedad y las emociones negativas. La cantidad de beneficios que aporta la práctica de sólo unos minutos al día es muy amplia. Es altamente recomendable. Aquí proponemos un ejemplo de ejercicios de respiración.

  3. Meditación: La meditación se puede utilizar como una simple técnica de relajación. Está especialmente indicada para las personas con dificultades para controlar sus pensamientos, sus ansias sobre el futuro, sus emociones negativas (un problema muy extendido). También proporciona una innumerable cantidad de beneficios. Para más información remito a la página dedicada a la meditación.

  4. Imaginación o visualización: también puede considerarse un tipo de meditación dinámica. Consiste en imaginarse o visualizar aquello que nos permite sentirnos mejor y relajarnos en profundidad (que estamos en un lugar relajante, que tenemos unas emociones concretas, que afrontamos ciertas situaciones problematicas, etc.). La relajación que se alcanza en un periodo corto de tiempo es intensa. Está especialmente indicada para la ansiedad, los dolores musculares,  las fobias, etc.

  5. Sugestión-hipnosis: Muy cercana a las anteriores, produce una importante relajación de forma muy rápida, si bien requiere o una grabación hecha por nosotros (con una pequeña formación previa) o un profesional dedicado a ello que, o bien nos proporcione esa grabación o bien realice esta técnica en directo.

  6. Entrenamiento autógeno: Esta técnica avanzada requiere una práctica y entrenamiento importante, pero resulta muy eficaz, sobre todo, cuando los síntomas del estrés y de la ansiedad están muy arraigados. La desrrolló el psiquiatra J. Schulz en los inicios del siglo XX. Consiste en la repetición mental de órdenes de pesadez y calor, por ejemplo: “mi brazo derecho está pesado”.

Todas estas técnicas están muy contrastadas. Son poderosas herramientas que tenemos a nuestra disposición para contrarrestar el malestar, la angustia, el descontrol mental y la enfermedad.

Como decía Hipócrates: “No hay enfermedades sino enfermos”. Cada problema y cada persona tienen sus características concretas, lo que quiere decir que no para todos valen los mismos remedios. En principio, la relajación es beneficiosa para cualquiera, pero el ser humano y la enfermedad es algo muy complejo. Lo que está claro es que por probar a relajarnos no tenemos nada que perder y sí mucho que ganar.

En cuanto a las técnicas de relajación también quiero añadir:

  1. En la actualidad, el nivel general de estrés en casi todos es muy alto. Podemos desconectar del cuerpo y olvidar ese estrés. Pero la enfermedad subyace, y puede ir desarrollándose en un nivel más profundo; desde ese pequeño malestar o desequilibrio, hasta algo mucho más serio y peligroso, si no se le da la importancia adecuada. En ese sentido, las técnicas de relajación son casi algo indispensable, una tabla de salvación ante este brutal desgaste.

  1. El empleo masivo de medicamentos psicotrópicos y relajantes no es la solución a largo plazo. Considero la utilidad de estos medicamentos en situaciones y problemas concretos. Pero el empleo a discreción de pastillas no es más que un parche a un barco que cada vez hace más agua. Los efectos secundarios, la tolerancia al medicamento (cada vez nos hace menos efecto), el efecto rebote, la ocultación de los síntomas, son cosas a tener en cuenta a la hora de medicarse. Sobre todo cuando se dispone de técnicas naturales con parecidos efectos a corto plazo, y muy superiores a medio y largo, además de nulos efectos secundarios y los demás inconvenientes de las medicinas sintéticas (aunque estas técnicas sean gratuitas y no generen beneficios).

Creo que sería una buena idea dejar de inventar excusas para no hacer nada con ese estrés y prevenir antes de curar, ¿no crees?

Jose Bravo

Psicólogo colegiado (M-23477), Monitor de Yoga, Pilates y Chi Kung

 

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